Últimamente he tenido que levantarme más temprano y en lugar de odiar el despertador, o de sentir aquella pesadumbre antes de arrastrar el cuerpo fuera de mi cama calientita, para mi sorpresa, lo digo con honestidad, jaja! Lo he encontrado revitalizador y estimulante.
Ahora mi despertador suena a las 4:40 am la primera ves… y me levanto entre 5 y 5:15 am, (si, ya lo sé, debería levantarme a la primera, pero… un ratito más) me meto a bañar, me cambio, bajo a preparar la leche de mi hija Samantha, que ya tiene un año y tres meses, ¡dios, como se va el tiempo!, y ya que acaba de dejar el biberón y ahora toma la leche en vaso, tengo que sentarla de manera que se encuentre cómoda y que pueda tomarle a su popote sin problemas.
En lo que ella toma su leche, si no se le cae el vasito o necesita ayuda porque se fue recostando como cuando tomaba del biberón, yo termino de buscar mis zapatos o la chamarra, o cualquier cosa que me haga falta. Cuando Samantha termina, le reviso el pañal y la llevo a lavarse los diente, para entonces ya se encuentra bien despierta y con ganas de platicar o de canturrear un poco, generalmente de buen humor.
Dientes limpios, nos regresamos a su cuarto y viene la mejor parte, la arrullo un poco y nos sentamos en una muy cómoda silla-mecedora de Ikea y permanecemos ahí abrazaditas, yo le canto bajito y ella me acaricia o me da palmaditas como yo se las doy a ella, a veces dormita un poco y luego suelta una risita y voltea a verme como jugando a que yo pensaba que estaba dormida pero no, y vuelve a esconder su carita en mi pecho.
Y así permanecemos unos 15 minutos, o 10, depende que tanto tiempo me haya tomado la primer parte de los quehaceres.
Luego con todo el pesar del mundo le digo que ya es hora de descansar otro ratito y que ya la tengo que regresar a su cuna, casi siempre cuando la pongo en el conchón, solo se da la vuelta y se vuelve a dormir, cosa que me da mucho gusto, pero más gusto me da cuando se queda llorando… Uno, porque es bonito que quiera seguir conmigo y dos, porque yo ya me voy y no escucharé los llantos emberrinchados por mucho tiempo, le toca al papá jaja!
Finalmente, tomo mis cosas, me voy para llegar a las 7:00 am a mi trabajo y “empezar” el día.

¡¡¡Hermosa Lluvita!!! estás disfrutando a tu niña, que bueno porque…..¡¡crecen tan rápido!!!!
¡Gracias tía! y si, el tiempo se va volando, es de las pocas cosas que no son un mito en la maternidad, jaja! ¡Besos y saludos!
Qué bonita historia de tus mañanas con Samantha y que bueno que llevas este registro de todo. Un beso y un abrazo a ambas!
¡Gracias Susana, beso y abrazo recibido! ^_^